3 Riesgos de seguridad en las zonas comunes de la escuela


Cada día, en Estados Unidos, los campus escolares se enfrentan a un aluvión de amenazas a la seguridad, como el acoso escolar, la incitación al odio, las peleas, el consumo de drogas, etc. Entre 2009 y 2019, el problema de la violencia y la delincuencia en los campus se redujo ligeramente, de modo que el 7 por ciento de los estudiantes declararon haber recibido palabras relacionadas con el odio en la escuela, el 22 por ciento declararon haber sido acosados y el 71 por ciento de las escuelas públicas registraron uno o más incidentes violentos, según el último Encuesta escolar sobre delincuencia y seguridad. Sin embargo, en los años transcurridos desde el brote de COVID-19, muchos expertos en salud mental han informado de un aumento de los casos de acoso y de los delitos violentos, muchos de los cuales se producen en las zonas comunes de los colegios.

“Los niños, los adolescentes y los adultos de todas las edades han compartido que están experimentando una mayor frecuencia y gravedad de la intimidación en entornos dispares, incluyendo en línea, la escuela, el trabajo e incluso el hogar”, dijo la psiquiatra Leela R. Magavi, MD.

Cómo los sistemas de seguridad de las zonas comunes de las escuelas ayudan a proteger a los estudiantes y al personal

Los sistemas de seguridad de los campus escolares líderes del sector -que utilizan una combinación de vigilancia por vídeo y audio para garantizar al personal de seguridad in situ el mejor conocimiento posible de la situación- abordan este problema mediante la recopilación de información visual y auditiva tanto para la respuesta a incidentes en tiempo real como para la revisión posterior a los mismos. Estos dispositivos dotan al personal de seguridad de la mayor cantidad de información posible y suelen instalarse por todo el recinto escolar, con varios concentrados en las zonas comunes de la escuela, como pasillos, cafeterías, aulas y entradas. Aunque sigue siendo importante asegurar las zonas periféricas, como los aparcamientos y los espacios de oficinas, las zonas comunes de alto tráfico de los colegios suelen presentar tres riesgos de seguridad:

  1. Grandes áreas difíciles de vigilar

La mayoría de las soluciones de seguridad instaladas en los campus escolares utilizan sistemas de videovigilancia únicamente, lo que puede dificultar la vigilancia de zonas grandes y abiertas, como las áreas comunes exteriores o las cafeterías interiores. Como no es realista instalar suficientes cámaras para cubrir todos los posibles puntos ciegos, los dispositivos de supervisión de audio equipados con análisis de audio, que pueden detectar desde voces elevadas hasta disparos, suelen rellenar los huecos para garantizar que el personal de seguridad capte la imagen completa.

  1. Alta concentración de individuos

Especialmente para los espacios comunes que experimentan el mayor tráfico de personas, incluidos los pasillos y las entradas, esta combinación de videovigilancia y audiovigilancia es fundamental para una cobertura total. A menudo sólo hacen falta segundos para que se produzca una pelea o un caso de acoso. En ambos casos, la vigilancia por vídeo y audio proporciona pruebas fundamentales para la revisión posterior al incidente, aclarando tanto lo que ocurrió como quién dijo qué a quién.

  1. Ruido de altos decibelios desde múltiples direcciones

La parte más complicada de la seguridad de las grandes zonas comunes mediante dispositivos de control de audio, además, consiste en distinguir las palabras o frases individuales de una multitud de voces. La tecnología actual de análisis de audio de primer nivel, mejorada por la IA, capta los sonidos de baja y alta frecuencia y es capaz de ejecutar una aplicación analítica, que detecta y procesa los sonidos de una amenaza.


 

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